FUNDAMENTOS

 

HONORABLE CÁMARA:

 

El siguiente proyecto de resolución tiene por objeto de sugerir a la Dirección General de Escuelas la implementación de un nuevo modelo de organización para la Subsecretaría de Recursos Físicos transformándola en Subsecretaría de Infraestructura Física y Equipamiento Educativo, en procura de mejorar el control y el mantenimiento de la infraestructura edilicia en las escuelas públicas provinciales.

 

En los últimos años se han presentado problemas de infraestructura edilicia en la mayoría de las escuelas de Mendoza. El tema de la falta de gas que se vivió durante gran parte del presente año, es indicativo de la magnitud de las dificultades aludidas. A pesar de todo, no está en el espíritu del presente proyecto reseñar las mismas en búsqueda de ventajas políticas.

 

Es necesario encontrar una solución que surja del consenso del conjunto de las fuerzas sociales de la provincia, la cual, no puede enfocar aspectos coyunturales en un tema de alta complejidad. Debe darse una respuesta de carácter estructural a través de un plan de ejecución que trascienda eventuales alternativas políticas. En tal sentido, creemos que el estudio presentado por la Fundación Emilio Civit el pasado 31 de agosto, ofrece un punto de partida para un nuevo modelo de gestión.

 

En el trabajo titulado “Estrategia para la atención de la infraestructura física  educativa” el equipo técnico de la mencionada fundación, conducido por la Dra. Nelly Gray de Cerdán, ha estudiado con detenimiento los problemas de la infraestructura edilicia escolar provincial, teniendo como premisa que en el proceso de enseñanza - aprendizaje el espacio escolar tiene un valor mayor, por lo cual desatender las necesidades del mismo acarrea consecuencias no deseadas a la hora de evaluar los resultados de las políticas educativas.

 

Observando que, hasta el  momento, este trabajo ha sido el único en presentar no solo un diagnóstico de situación sino una propuesta de solución a los problemas que tocan a los recursos físicos escolares, nos hacemos eco del mismo, antes que vuelvan a presentarse dificultades que afecten al normal desarrollo del ciclo escolar.

 

Por ello, considerando que es necesario instaurar un nuevo sistema para la previsión, ejecución y control del proceso de construcción y mantenimiento de edificios escolares, es necesario atender la  realidad y establecer objetivos claros que permitan definir qué tipo de sistema físico educativo queremos tener, estimar cuánto cuesta y qué planes se puede llevar adelante para lograrlo.

 

Esta perspectiva es indispensable teniendo en cuenta que la matrícula general de la provincia tiende a crecer en todos los niveles como consecuencia de las demandas del mundo del trabajo, de la necesidad de integrarse a un mundo globalizado que requiere mejores recursos humanos y por las mismas políticas de inversión del estado nacional y provincial que buscan aprovechar las posibilidades que actualmente ofrece la posición estratégica de Mendoza en el Corredor Bioceánico Central de MERCOSUR.

 

El problema debe ser resuelto no solo para superar el Hoy, sino para mejorar el rendimiento del proceso de enseñanza-aprendizaje hacia el Futuro, brindando en forma planificada y permanente un sistema de infraestructura física escolar que garantice un buen desarrollo de la educación mendocina.

 

Es necesario resaltar además, que el crecimiento de la matrícula no es directamente proporcional al crecimiento de los recursos; por ello la planificación aparece como un instrumento favorable a buscar respuestas adecuadas entre grandes necesidades vs. escasos recursos. La idea central es racionalizar el gasto: bajar los costos pero ampliando los beneficios de disponer de edificios escolares adecuados para la función educativa.

 

Por tal razón debe avanzarse en conocer las condiciones en que se está trabajando: identificar necesidades, cuantificarlas, estimar costos y posibilidades de financiamiento, decidir entre diferentes opciones, establecer metas claras a alcanzar anualmente, actuar a través de planes y programas integrados y unificados y evaluar el efecto de las acciones a través de un proceso de control y monitoreo permanente de la infraestructura física educativa.

 

Para generar un sistema de esta naturaleza es necesario disponer de información clara, ordenada y precisa de las condiciones actuales de los edificios escolares existentes por lo cual será necesario partir de establecer un inventario permanente de la planta física educativa (bienes inmuebles, mobiliario, equipamiento, terrenos, materiales didácticos disponibles, organización escolar para el mantenimiento del edificio, etc.).

 

El objetivo debe ser reducir la incertidumbre en la que hoy se mueve este sistema y poder generar políticas de mantenimiento, sustitución o creación de escuelas, eficientes. En ese contexto es necesario reconocer que la respuesta no puede provenir solamente de las autoridades escolares sino que debe involucrar a las comunidades educativas, considerándolas no como objeto de gestión, sino como actores fundamentales del proceso. No quiere decir que las autoridades se desentienden del problema; más bien se piensa en la necesidad de generar un sistema de colaboración interinstitucional e ínter comunitario para mantener un espacio pedagógico participativo en todos sus aspectos, pero focalizando la actividad en el mantenimiento de la planta física educativa, como tarea concreta de todos.

 

Por ello, es necesario ampliar el concepto de “recurso físico” -basado en la tarea de construcción y mantenimiento de un edificio- al concepto de “eficiencia de la planta física educativa” para sostener el proceso de enseñanza- aprendizaje.

 

Esta visión implica considerar al conjunto de edificios y bienes muebles que contienen, como un recurso estratégico para garantizar la prestación del servicio educativo en todos sus niveles y modalidades, en el contexto del desarrollo urbano y rural de las zonas que lo contienen. Como consecuencia, debe ser pensado y programado dentro de un contexto de previsión y planificación sistemática.

Trabajar para estimular el sentido de pertenencia de las comunidades escolares respecto del edificio escolar, como una extensión de sus hogares y un ámbito concreto de reunión y colaboración social.

 

Para ello se requiere una nueva forma de organización de la comunidad educativa basada en la participación directa de la comunidad y su responsabilidad civil en el mantenimiento del edificio escolar y los elementos que lo acompañan. En este ámbito es necesario comprender que las formas de organización sociedad-gobierno escolar deben enriquecerse y ampliarse, aliviando la tarea de los Directores de Escuelas, cuya actividad que debe ser orientadas con fuerza hacia las funciones de conducción del proceso de enseñanza-aprendizaje en cada establecimiento.

 

Definir pautas y reglas claras para compatibilizar los aspectos técnicos: definir prácticas y procedimientos unificados en las tareas concretas de construcción, ampliación y mantenimiento de los edificios escolares y sus componentes muebles, con la finalidad de mantener una calidad determinada y estándares propios en el sistema de infraestructura escolar para la provincia de Mendoza y sus diversas subregiones.

 

Iniciar y mantener un proceso creciente y controlable de planificación de la infraestructura y equipamiento físico educativo, con el objetivo de compatibilizar las necesidades detectadas con los presupuestos disponibles, y con los requerimientos básicos para la mejora del sistema en su conjunto y de cada edificio en particular.

 

En este ámbito es indispensable una planificación integrada que permita prever el ritmo de crecimiento de la matrícula y su dispersión geográfica, con el objeto de adecuar los edificios escolares a la demanda, en forma preventiva; por otro lado debería adecuarse la construcción de escuelas a los planes públicos de vivienda, en forma sistemática.

 

Redefinir institucionalmente el proceso, modificando la estructura administrativa que hoy es responsable, ampliando y jerarquizando su función específica y asignando los presupuestos adecuados, no solo para resolver anualmente los problemas sino para prever el desarrollo de la infraestructura física educativa en el tiempo.

 

Desde el punto de vista institucional es necesario reconocer que el problema que hoy ha surgido como consecuencia del colapso del suministro de gas y obsolescencia de su infraestructura, es solo una de las situaciones críticas que arrastran las escuelas, como ha quedado demostrado en la etapa de análisis.

 

Para poder prevenir en el futuro estos problemas, es necesario jerarquizar e independizar esta función, para que pueda disponer en forma directa de los presupuestos necesarios y ser responsable en la distribución del mismo.

 

De esta manera, operativamente puede generarse un circuito más directo, sencillo y descentralizado de asignación de presupuestos para mejoras escolares, capaz de dar respuestas oportunas a las necesidades del sector de Infraestructura Física Educativa.

Se trata de rescatar el valor y la eficiencia de la infraestructura física educativa interviniendo en los contextos significativos, para revertir la situación de crisis y hacer sostenible el sistema en el ámbito de las comunidades que hacen uso de la misma, para que participen responsablemente de su mantenimiento y mejora como algo propio y cercano; en el ámbito de la gestión, descentralizando el proceso de ejecución de las obras de mantenimiento e incorporando la función de planificación del sistema en forma integrada; en el ámbito de la estructura institucional, creando la Subsecretaría de Infraestructura Física y Equipamiento Educativo, para jerarquizar la función y tener presupuesto propio.

 

En el contexto de la comunidad es indispensable revalorizar la escuela como el centro de expresión física de la cohesión de la comunidad educativa, haciendo uso de sus instalaciones para actividades que permitan consolidar la familia amplia, la responsabilidad civil, la cooperación solidaria, el sentido de pertenencia y la identidad cultural. La comunidad educativa se debe convertir nuevamente en el núcleo de la comunidad organizada, el germen de los buenos ejemplos y de una ciudadanía responsable en formación.

 

Para ello es necesario crear la estructura correcta y las vías de participación necesarias a través del trabajo en común. El mantenimiento del edificio educativo y sus componentes (mobiliario, equipos, instrumentos de trabajo, sistemas informáticos, etc.), constituyen una oportunidad sencilla pero tradicionalmente aceptada para coordinar los esfuerzos y el trabajo concreto de la comunidad educativa para consolidarla.

 

En el ámbito institucional, la idea central es rescatar la responsabilidad e idoneidad en la gestión de la D.G.E. mediante la reconversión de la Dirección de Recursos Físicos en SUBSECRETARÍA DE INFRAESTRUCTURA FÍSICA Y EQUIPAMIENTO EDUCATIVO que deberá hacerse cargo de la conducción de todo el proceso. Debidamente coordinado, deberá generar una mejor calidad en la intervención sobre la infraestructura, mediante la definición de los estándares de calidad propios para el desarrollo de la planta física educativa mendocina.

 

Es indispensable incorporar - en el dominio de la Institución- previsibilidad y control sobre el mantenimiento de la Infraestructura Educativa y una mayor eficiencia en el uso de los recursos disponibles, a través de un proceso planificado y ordenado.

 

Por tal razón los objetivos de la propuesta deben centrarse en maximizar la satisfacción de la demanda en infraestructura física educativa y su respectivo equipamiento, en forma eficiente y sostenible; optimizar el uso de los recursos de inversión en Infraestructura y Equipamiento, a través de una gestión ordenada, dinámica y previsible en la administración del presupuesto; fortalecer la competitividad de la Institución responsable de mejorar la calidad para el logro de la excelencia en el recurso; fortalecer a la comunidad educativa como foco de ejecución y control de la evolución y crecimiento de la infraestructura y el equipamiento educativo

Con la misión  de satisfacer las necesidades de modernización, innovación y desarrollo social, con locales escolares adaptados a la función educativa, debidamente equipados y que otorguen condiciones básicas de seguridad y confort a los usuarios del servicio educativo de la Provincia de Mendoza,  debe generarse una organización descentralizada, altamente especializada y eficiente en la atención de la construcción, rehabilitación y sustitución de infraestructura educativa así como de su equipamiento, que brinde una infraestructura moderna y sea capaz de innovar en los diseños constructivos con tecnología apropiada y con rendimientos favorables, garantizando su calidad.

Para cumplir con los objetivos expuestos la estrategia a seguir deberá centrarse en los siguientes puntos:

·    Focalizar las inversiones en obras, equipamiento y mantenimiento para garantizar cobertura y equidad, dentro de los lineamientos y pautas de la DGE.

·    Mejorar la razón costo/beneficio de las intervenciones sin perder de vista la calidad del recurso, atender las necesidades y demandas y generar empleo productivo en el área de implantación de los locales educativos.

·    Cuidar y potenciar el uso de los recursos provenientes de la DGE y de otros organismos que colaboren con la misión encomendada.

·    Ampliar la cobertura y mejorar los edificios educativos de las zonas rurales, de secano y de los lugares más alejados.

·    Fortalecer las capacidades creativas y de innovación de las comunidades educativas en materia de

 desarrollo de los proyectos de intervención y de obras de largo plazo.

·    Fortalecer la capacitación de las comunidades educativas para que puedan participar del proceso con idoneidad y responsabilidad.

·    Establecer redes de información dinámicas para mantener los datos actualizados, facilitar la intervención en tiempo real y superar la burocratización del sistema.

·    Mantener actualizadas las normativas administrativas y constructivas.

·    Realizar acciones de apoyo y monitoreo de los planes y proyectos emanados de las CORINFES y las UMINEduc

Para lo cual toda reorganización deberá contemplar los siguientes aspectos:

a.       Participación directa de la Comunidad Educativa en la Gestión y Ejecución de los proyectos de Planta Física Educativa.

b.       Institucionalizar y jerarquizar el trabajo que ya desarrollan las comunidades educativas, en un modelo de gestión descentralizado para que cada una de ellas se haga responsable del mantenimiento del edificio escolar que utiliza.

La propuesta es unificar - a partir de cada EDIFICIO ESCOLAR - las diferentes comunidades que lo utilizan en una sola institución de responsabilidad compartida.

Se deberán crear para ello las UMINEduc (UNIDADES DE MANTENIMIENTO DE LA INFRAESTRUCTURA Y EL EQUIPAMIENTO EDUCATIVO).

 Las UMINEduc serán delegaciones de la Dirección General de Escuelas y por lo tanto, organismos auxiliares de la Administración Pública, que servirán a su vez como agencias para integrar a la comunidad al centro educativo. Como tales, deberán tener personería jurídica y tener patrimonio propio, en la medida que a través de sus gestiones puedan conseguir aportes no públicos para el cumplimiento de sus funciones. Sin embargo será necesario que estas instituciones –para tener claridad en su funcionamiento– lleven cuentas separadas según el origen de los fondos que manejen.

Estas Unidades estarán sujetas a las directrices y disposiciones emanadas de la autoridad competente, de la Dirección General de Escuelas en cuanto al uso y destino de los fondos sometidos a su administración, así como a lo relativo a la distribución e inversión de los recursos económicos que le suministre la D.G.E. o le sean asignados por ley.

Tendrán como deberes y atribuciones:

-          Cuidar por el buen estado, construcción y mejora de la planta física educativa de las instituciones a su cargo, así como por la conservación y protección de los bienes muebles y equipamientos.

-          Cuidar que los organismos educativos que funcionan en el edificio cuenten con los materiales y equipamientos necesarios en tiempo y forma, para el desarrollo de las tareas pedagógicas, para lo cual podrá gestionar además donaciones de instituciones públicas y privadas.

-          Administrar los recursos que provienen del presupuesto asignado, así como también aquellos que estén destinados a la asistencia a través de comedores, copas de leche, asistencia a niños y jóvenes, en los colegios bajo su tutela.

-          Ejecutar las acciones administrativas, de licitación y/o contratación necesarias para cumplir con los planes de mantenimiento, sustitución o ampliación del edificio, según los planes aprobados anualmente.

-          Desglosar los planes generales en programas de trabajo mensuales y semanales para poder controlar el cumplimiento de las tareas. Podrá designar Brigadas de Mantenimiento, así como también buscar apoyo técnico para el desarrollo de sus tareas en la CORINFE y en la Subsecretaría de Gestión de la Infraestructura y el Equipamiento Educativo (SINEDUC).

-          Llevar un inventario de los bienes disponibles y su estado en conjunto con los directivos de las escuelas que ocupan el establecimiento.

-          Elevar a la CORINFE el Plan de Obras Anuales, con detalles de todas las necesidades de ampliación, mejoras, mantenimiento o reemplazo de la infraestructura y del equipamiento escolar, incluyendo previsiones presupuestarias para atender emergencias.

-          Mantener un estrecho contacto de coordinación y comunicación con los Directores, el personal y con la Coordinadora Regional para la Gestión de la Infraestructura y el Equipamiento Educativo (CORINFE: N, S, NE, C según corresponda)

-          Autorizar el uso del edificio para actividades culturales o sociales, cuando se realicen fuera de la jornada normal de la institución o durante el periodo de vacaciones de los Directores.

-          Denunciar ante la CORINFE correspondiente las irregularidades y faltas que se cometan dentro de la institución con relación a los temas de su competencia, incluso aquellas que atañen a los miembros de la UMINEduc.

-          Elevar los informes, documentos, observaciones, información general que le sea requerida por la D.G.E. y la CORINFE en los temas que le competen.

 

Los UMINEduc serán constituidas por cinco (5) miembros designados por un periodo de tres (3) años, pudiendo ser reelectos. Estos cargos “ad honorem” serán cubiertos por miembros de las mismas comunidades educativas (vecinos prestigiosos, docentes jubilados, docentes en actividad a los cuales se les puede reconocer un puntaje extra, padres, egresados, profesionales, productores de la zona, empresarios, etc), cuya designación deberá ser sometida a consideración de las Coordinadoras Regionales. Cada Unidad deberá darse un Reglamento de Funcionamiento a ser aprobado por la CORINFE. Los planes y proyectos que se eleven a las autoridades, rendiciones de cuentas, programas de actividades etc., deberán ser aprobados por la totalidad de los miembros.

Es de esperar que estas unidades se puedan generar con cierta facilidad en las áreas urbanas y suburbanas; a criterio de directores que se han consultado, es previsible que sea más difícil poder organizarlas en las zonas rurales. No obstante ello, será la tarea de la SINEDUC en estos casos, la de apoyar con capacitaciones a los miembros de las UMINEduc para que puedan cumplir adecuadamente sus funciones.

Para poder compatibilizar el trabajo de las diferentes Unidades y el control de las CORINFE, será necesario que la SINEDUC realice un trabajo de:

a-      relevamiento de documentos, códigos, procedimientos e instrumentos técnicos que hoy respaldan las tareas de construcción de escuelas, ampliaciones, etc. en la provincia, para evaluar su eficiencia y compatibilidad

b-      selección de aquellos instrumentos que han resultado idóneos

c-       elaboración de procedimientos y definiciones en los temas y áreas de trabajo donde no hay reglamentación adecuada.

d-      Generación de manuales de procedimientos para cada una de las actividades que deben ser desarrolladas: instalaciones sanitarias, instalaciones eléctricas, herrería, pintura, mobiliario y equipos, mantenimiento del edificio escolar, etc.

Estas acciones garantizarán la actividad de las diferentes Unidades escolares con un criterio unificado y orientador para la contratación de los trabajos y para poder generar planes reales de gestión de la infraestructura de cada edificio escolar. Además permitirá ejercer un control de calidad de las tareas desarrolladas, ayudando sobre todo a aquellos miembros de los UMINEduc que no tengan suficientes conocimientos técnicos.

En este contexto, las UMINEduc deberán tener una relación fluida con las autoridades municipales para poder ser asesorados también en cuanto a los problemas de la inserción del edificio en los diferentes barrios, para poder adecuarse a las resoluciones municipales y resolver problemas externos que no competen a las escuelas (limpieza de acequias, mantenimiento del arbolado, alumbrado público, seguridad, etc.).

Para ello deberá producirse una planificación integrada, como así también una ejecución descentralizada para los temas de Infraestructura Física Educativa, concibiendo al proceso de planificación como la herramienta idónea para poder:

a-       Prever y modificar la realidad del sistema físico escolar, en una primera etapa.

b-        Programar y recuperar la eficiencia de la infraestructura y el equipamiento educativo, a mediano plazo.

 

Este proceso permitirá elaborar planes de trabajo preventivos y correctivos para restituir la capacidad de la infraestructura educativa; se podrá pensar así en cubrir déficits, mejorar las instalaciones existentes o sustituir los edificios que por su edad entren en periodos críticos por estar ya al final de su vida útil.

Por otro lado, ayudará también a programar o reprogramar un conjunto edilicio, teniendo en cuenta los niveles educativos, la matrícula, los turnos y la frecuencia de uso, para lo que el diseño del edificio deberá adecuar las dimensiones de sus espacios, el número de salas para aulas, los tipos de equipamientos, etc.

Para estos casos es necesario tener en cuenta no solo el desarrollo del proyecto de arquitectura para crear, ampliar o sustituir total o parcialmente un edificio, sino también diseñar el mobiliario escolar adecuado para el desarrollo de los objetivos académicos (áreas de talleres, laboratorios, zonas para cultivos, criaderos, edad de los asistentes, etc.)

Por lo tanto deberán preverse sistemas constructivos adaptados a áreas rurales, a áreas de secano, módulos especiales para algunos tipos de escuelas técnicas, escuelas de adultos, etc.

Para estos trabajos es necesario contar con un equipo de profesionales y técnicos que conozcan las demandas escolares para planificar el sistema en forma sustentable y permanente y para que apoyen a las UMINEduc en la inspección de las obras, en el soporte técnico y la supervisión de las tareas más complejas. La idea en este sentido es que la acción de la Subsecretaría deje de ser una “inspección tipo control” para convertirse en una tarea de servicio y colaboración para mantener entre todos la infraestructura física en buen estado de funcionamiento.

Estas tareas deberán estar centralizadas en la SINEDUC, que tendrá a su cargo también el control financiero de las obras, la asignación de los presupuestos y la rendición de cuentas, como una parte más del plan integrado anual.

También estaría a cargo del sistema de información que recopilará los datos necesarios para el desarrollo del programa de la Secretaría. Las UMINEduc serán las responsables de mantener actualizados y suministrar los datos referidos al estado en que se encuentra cada uno de los establecimientos. La ejecución de las obras estarán a cargo de las UMINEduc, con la coordinación de las CORINFE.

 

A través de la consultado en numerosos trabajos que tratan el tema aludido y de los programas internacionales existentes en torno a la mejora de la gestión en el Sector Educativo, aparece como una constante la necesidad del tratamiento individual de la infraestructura educativa para garantizar un sistema que operativamente pueda contener en forma sustentable a los procesos educativos encarados en cada país.

En este sentido, es necesario poner de relieve que los temas de infraestructura tienen un perfil diferente en cuanto a su tratamiento, con respecto a los demás aspectos que componen el Sector Educativo (temas curriculares, programas, contenidos, métodos de trabajo, relaciones con la comunidad, problemas de carrera docente, etc., etc.); como consecuencia necesitan de un ámbito específico para poder ser tratados con eficiencia.

Por otro lado, la magnitud y características de los problemas en el sistema edilicio educativo de Mendoza demostrados en el análisis, revelan con claridad que la D.G.E. ha sido completamente rebasada en cuanto a su capacidad para poder responder con eficiencia.

La ausencia de una política clara en este tema, la falta de planificación, la reducción de los presupuestos destinados al mantenimiento de la infraestructura educativa y la minimización de la oficina responsable del problema, han llevado a un caos en la misma.

La organización institucional actual necesita ser revisada y mejorada; en esa revisión se debe señalar la necesidad de que este sector tenga un tratamiento diferenciado, planificado y con presupuesto propio que pueda ser manejado sin interferencias. Debe tener capacidad además para generar sus propias normas y disponer de profesionales y técnicos especializados que permitan atender el sector adecuadamente.

En esta propuesta, en consecuencia, se plantea la necesidad de crear una SUBSECRETARIA DE GESTION DE LA INFRAESTRUCTURA Y EL EQUIPAMIENTO EDUCATIVO (SINEDUC) para poder conducir un sistema de esa naturaleza.

La misma estará encargada de la planificación integrada del sistema y de la asignación de los recursos presupuestarios.

Tendrá a su cargo la preparación de planes y proyectos generales, el diseño de manuales técnicos, las acciones de asistencia y apoyo técnico a los encargados de la ejecución de los planes y proyectos; será responsable además, de la gestión de la información para el conjunto de operadores. Por otro lado, será la encargada de la distribución del presupuesto entre los edificios escolares según los planes que haya aprobado anualmente.

Deberá articular formas de comunicación ágiles y procedimientos administrativos sencillos, poco burocratizados, para poder agilizar las etapas de construcción y mantenimiento que son los objetivos más importantes de la SINEDUC. Para ello, la primera tarea que deberá hacerse es revisar las normas que se han dictado para agilizar la ejecución de las obras y crear circuitos de control eficientes y directos.

La SINEDUC descentralizará su actividad a través de las COORDINADORAS REGIONALES, que tienen a su cargo la coordinación de planes y proyectos regionales, el control de gestión de las Unidades ejecutivas de cada establecimiento y el seguimiento y control de la ejecución de los planes y proyectos de las UMINEduc.

Son los brazos visibles de la DGE en cada zona de la provincia y serán las encargadas de poner en práctica la misión y la visión institucional, a través de un trabajo estrechamente vinculado con las UMINEduc de su área de influencia.

Deberá priorizar la atención de los locales escolares, detectar aquellos que puedan encontrarse en riesgo por diferentes motivos (pobreza, abandono, peligros naturales, tecnológicos, riesgos ambientales, sociales, etc.) y ayudar en la gestión para que la construcción, mantenimiento o reemplazo de los locales educativos se desarrolle con toda normalidad y en tiempos prudentes.

Deberá controlar y supervisar los locales escolares con obras en ejecución, elevar los planes anuales a la DGE y promover continuamente acciones de coordinación intra e interinstitucional para beneficio de la Infraestructura y Equipamiento de su zona, así como también para el cumplimiento de los objetivos y metas propuestos anualmente.

Se estima que la descentralización de la ejecución de las obras en las UMINEduc y la concentración de la planificación en la SINEDUC, con la ayuda de las Coordinadoras, simplificará las tareas, optimizará el rendimiento de los presupuestos y permitirá extender y mejorar la duración de las edificaciones escolares, eliminando intermediarios y etapas innecesarias para resolver los problemas.

Nivel de la planificación integrada del sistema y de la asignación de los recursos presupuestarios (preparación de planes y proyectos generales, diseño de manuales técnicos, asistencia y apoyo técnico a los encargados de la ejecución, gestión de la información para el conjunto de operadores, distribución del presupuesto entre los edificios escolares según planes aprobados).

Con la meta puesta en obtener los mejores resultados, deberán considerarse los siguientes niveles organizativos:

Nivel de la coordinación de planes y proyectos regionales, y de control de gestión de las unidades ejecutivas. Seguimiento y control del desarrollo de planes y proyectos.

Nivel de ejecución de los proyectos. Internamente se pueden crear comisiones de mantenimiento del Edificio Escolar o bien brigadas de mantenimiento, así como también instancias de evaluación y control para formar a los alumnos y a la comunidad educativa en general.

Todo esto permite concluir que, en el contexto del mantenimiento de las construcciones escolares, debe desarrollarse un conjunto de actividades que tengan como objetivo conservar los inmuebles, el mobiliario, el equipo y demás instalaciones escolares en condiciones óptimas de funcionamiento, confort, higiene y seguridad. Conceptualmente el mantenimiento consiste en preservar en sus rasgos esenciales los bienes de que se dispone.

Tradicionalmente en Mendoza, la responsabilidad sobre el mantenimiento de la infraestructura educativa ha sido resorte de la Dirección General de Escuelas, en cuanto a la ejecución de la inversión prevista en el Presupuesto Ordinario de la Provincia la que aplica con las recomendaciones emanadas del Ministerio de Educación de la Nación; éste a su vez, coordina con organismos internacionales que eventualmente invierten recursos en este rubro.

En cuanto a la construcción de espacios educativos, se mantiene el mismo rol de coordinación. Los planes, programas y proyectos de construcción y uso de la infraestructura educativa deberían dar respuestas a las demandas de la población escolar de la provincia. Sin embargo está demostrado que no es así; a través de esta investigación se han definido los factores que están influyendo para generar un proceso de gestión altamente negativo e ineficiente.

Si tomamos la actual normativa relacionada con los distintos espacios que se construyen para fines educativos, es escasa y ha sido tomada de experiencias foráneas - adquiridas por diversos organismos internacionales especializados en infraestructura educativa - sin que hasta la fecha se hayan hecho esfuerzos por ajustarlas realmente a las necesidades de la Provincia. Incluso las que se tienen en cuenta (códigos de construcción vigentes) se aplican de manera errática sin tener en cuenta las características de la población escolar a la que están dirigidas.

En el campo del diseño de edificios destinados a la educación, es fácil observar que el mobiliario ha sido comprado sin relacionarlo con las condiciones del aula ni del alumno. Aunque hay experiencias ajustadas en algunos casos de la rama técnica –gracias a la cooperación de financiamiento externo o privado– no se han planteado investigaciones sobre cuáles son las bases y medidas adecuadas a cada disposición física del usuario del mobiliario, las cuales configuran en gran medida los elementos para un ambiente escolar saludable e integrador de diferencias. El problema anterior es muy claro en la educación básica y media de la Provincia de Mendoza.

Lo mismo ocurre al ofrecer el servicio de Comedores Escolares en la mayoría de las escuelas públicas, sobre todo en aquellas que atienden niños de bajos recursos. Se da énfasis al servicio de almuerzo en las comunidades de mayor deterioro socioeconómico y en el resto de escuelas públicas incluidas en el programa se brinda un servicio de alimentación tipo refrigerio, el cual se ofrece a los niños de las diferentes jornadas.

El servicio se considera complementario a la alimentación que recibe en su hogar, por cuanto se ofrece a los estudiantes durante su estadía en el centro educativo. En muchas escuelas no se puede ofrecer porque no se dispone de lugar físico para hacerlo. Es decir, que la calidad del edificio está limitando incluso la posibilidad de mejorar y ampliar el servicio que presta la institución a la sociedad.

De allí que es necesario plantear la necesidad de mejorar la gestion que se realiza en torno a este tema. En este contexto, se debe señalar que no es suficiente con modificar la organización institucional, crear la SINEDUC, las CORINFES, etc. sino que se plantea la necesidad de generar una gestión de la infraestructura física educativa basada en el concepto de calidad .

El concepto de Calidad señala a un tipo de organización donde se determinan con claridad las actividades que hay que realizar, los integrantes de la misma se encuentran haciendo lo que tienen que hacer, y lo hacen bien para brindarle una satisfacción total al “cliente”. Cuando se dice “haciendo lo que tienen que hacer”, se refiere a un proceso donde existe:

·                     Identificación clara de las actividades que deben realizarse según un proceso pautado y ordenado según un plan previo;

·                     conocimiento de los requisitos a cumplir (normativa preestablecida);

·                     adiestramiento sobre esos requisitos (capacitación) y

·                     cumplimiento estricto de esos requisitos

Si se conocen los requisitos no se necesita supervisión, ya que se sabe qué hacer; “lo están haciendo bien” implica la predisposición o la integración de la organización, la responsabilidad y el compromiso de hacer lo mejor para que el “cliente” se sienta bien. Cliente es todo aquel que se ve afectado por lo que una institución haga o deje de hacer; en este caso el cliente de la Infraestructura Física Educativa es la Comunidad Escolar en su conjunto . El concepto de Calidad Total no se limita a una técnica administrativa o de gestión, sino que su concepción es mucho más profunda, ya que empieza y termina con las personas, es decir que es una filosofía que se demuestra en el ser, pensar y actuar de las personas de Calidad. “Personas de Calidad obtienen productos de calidad y brindan servicios de calidad”.

La D.G.E. debe lograr desarrollar los elementos básicos de la Calidad Total en sus servicios y para ello deberá trabajar - a través de su función específica que es la Educación - en:

-         formar conciencia en todos los niveles de la organización para que comprendan que el edificio escolar y los elementos que contiene son un componente estratégico en el proceso de enseñanza-aprendizaje;

-         estimular el trabajo en equipo que es el pilar de la Calidad: trabajar en mutua cooperación y sin autoritarismo, invitando a la comunidad a sumarse al esfuerzo en forma sistemática y permanente;

-         desarrollar una constante política de control y mejoramiento, pero mejorar sobre lo medido - ya que solo se puede mejorar lo que se puede medir- es decir , debe Planificar las mejoras para poder evaluar su propia eficiencia;

-         buscar la sistematización de los procesos vinculados con la infraestructura educativa, creando sus propias pautas de mantenimiento y construcción, en busca de la perfección de las actividades de la organización escolar;

-         debe ser cuidadosa en el conocimiento y comparación de costos, para seleccionar aquellos costos menores que cumplan con los requerimientos de la calidad preestablecida;

-         debe establecer –también en este tema como en el resto de los procesos educativos– condiciones claras e instancias de evaluación: debe ser constante y retroalimentadora, a la vez que debe ser imparcial sobre los esfuerzos de los que participan en la actividad.

-         Finalmente, deberá tener transparencia en su accionar, dando difusión a las intervenciones y a los planes: se debe comunicar qué se hace y qué pasa en la organización en todos los niveles.

A los fines de la implementación de la propuesta que se ha formulado, entendemos que corresponde hacerlo a través de un proyecto de resolución, en razón de la situación legal de la Dirección General de Escuelas.

Sin perjuicio de ello, creemos que al momento de tratarse el tema, y luego del debate que nos lleve al consenso necesario en la Comisión de Educación, pueda el mismo transformarse en un proyecto de ley, previo a su tratamiento en la Cámara de Senadores.

Es por ello que, en función de todo lo expuesto, solicitamos a esta Honorable Cámara el tratamiento del siguiente Proyecto de Resolución.

 

Mendoza, 22 de Setiembre de 2006.


 

PROYECTO DE RESOLUCIÓN

 

EL HONORABLE SENADO DE LA PROVINCIA DE MENDOZA

 

R E S U E L V E:

 <