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NOTAS
DE OPINIÓN
Portezuelo de las palabras
Mucho
se ha hablado de la obra Portezuelo del Viento en los
últimos días, especialmente cuando se descubrió que la
misma no figuraba en el proyecto de presupuesto nacional
2007 enviado por el PEN al Congreso, a pesar del
compromiso asumido por el propio Presidente de la Nación
y de las afirmaciones del Sr. Gobernador de Mendoza que
aseguraba que la obra sí estaba incluida.
Este último arremetió en forma agresiva contra los
legisladores que seriamente realizaron los
correspondientes planteos, sin advertir que se estaba
actuando con el objeto de lograr que la obra sea tenida
en cuenta en el presupuesto nacional.
Luego de ofuscarse, y ante la evidencia, debió reconocer
la no inclusión de la obra en el presupuesto 2007, ya
que la misma no se encontraba ni en las partidas de obra
pública, ni en los juicios a pagar, ni en la partida de
transferencias, como se intentó hacer creer desde los
más altos niveles del gobierno nacional y provincial.
Lo dicho no me impide considerar la trascendencia que
tiene para nuestra provincia el proyecto
“Aprovechamiento Integral del Río Grande - Trasvase del
Río Grande al Río Atuel”. La misma no puede ser
objeto de discusión.
Los
beneficios de la obra integral son muy importantes.
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Con el trasvase Mendoza podría casi duplicar el
caudal medio del Río Atuel, lo que aumentarían las
áreas de riego en San Rafael, Alvear y Malargue en
60.000 hectáreas aproximadamente. Esto impulsaría un
substancial desarrollo agropecuario, forestal,
poblacional, minero, industrial y turístico de la
región.
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Se incrementaría además, la producción de energía
hidroeléctrica en las centrales denominadas los
Nihuiles sobre el Río Atuel, como consecuencia
directa de los mayores caudales de agua, pudiéndose
repotenciar o ampliar las centrales hidroeléctricas
ya existentes.
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Se crearían las condiciones para el establecimiento
de nuevos emprendimientos hidroenergéticos,
beneficiando al sistema interconectado nacional.
Los costos de la obra energética los debe pagar la
nación.
El acuerdo
firmado entre la Nación y la Provincia, se refiere a una
parte del aprovechamiento integral del Río Grande.
Solo ha
presupuestado la obra de la represa y la central, con el
objeto de generar energía, indicado arriba como
beneficio Nº 3.
No se incluye en
el plan el principal objetivo de Mendoza, que es el
trasvase de las aguas del Río Grande al Atuel, por lo
que no se logrará en esta primer etapa aumentar las
zonas de riego, ni incrementar la generación de energía
de los Nihuiles, es decir, los beneficios indicados como
Nº 1 y 2.
Es decir que los
beneficios serán para la Nación, con dinero de Mendoza.
Debemos señalar
que desde hace tiempo el Estado Nacional tiene en sus
planes la realización de la obra hidroeléctrica
Portezuelo del Viento, ya que la misma servirá para
generar energía para todo el sistema interconectado
nacional, y ayudará a paliar la grave crisis energética
que afecta al país, y que es indisimulable en estos
días.
Por eso decimos
que no debe pagarse con dinero de los mendocinos, sino
que debe ser solventada por el Estado Nacional, de la
misma forma que se han financiado las grandes obras
hidroeléctricas en nuestro país.
Tampoco se debe
financiar con el resarcimiento de la promoción
industrial.
Una
obra de tal magnitud no debería pagarse con el dinero
del juicio por los daños de la promoción industrial.
Mendoza ha sido
afectada por los regímenes de promoción industrial que
beneficiaron, y aún benefician, a las provincias vecinas
y siguen causándonos daño.
Los fondos que se
obtengan de tal pleito corresponden a la provincia y
deben ser utilizado como mejor convenga a los intereses
locales, no debiendo recurrir a los mismos para
solventar obras nacionales no elegidas localmente, ya
que de esa forma se estaría subsidiando al resto del
país.
Además, debemos
señalar que es inmoral continuar con el régimen de
promoción industrial, ya que por un lado la Nación está
reconociendo que nos ha causado un daño, pero a su vez
la mantiene, generándonos perjuicios económicos. Nada se
ha logrado en este punto con el acuerdo firmado. La
promoción industrial que nos afecta, seguirá vigente.
Entonces, si se
quiere realmente terminar con el problema, el régimen de
promoción industrial debe ser dejado sin efecto.
Conclusión.
Para que la obra Portezuelo del Viento no quede en
vaguedades propias de tiempos electorales, le sugeriría
al Sr. Gobernador convocar al conjunto de las fuerzas
políticas mendocinas a fin de tomar medidas en común.
Como ha quedado en evidencia que dicho emprendimiento no
fue incluido en el presupuesto nacional, a pesar de las
intenciones del Ing. Cobos, deberíamos lograr entre
todos que esta situación se modifique en beneficio de
Mendoza.
Para ello tendríamos que contar con la acción efectiva
de todos los legisladores nacionales de nuestra
provincia para que, sin distinción de colores políticos,
logren incluir la obra en el presupuesto que sea
aprobado por el Congreso.
Más que enojarse con los legisladores que descubrieron
el incumplimiento de la Nación, deberíamos reconocerles
la preocupación demostrada, y la posibilidad de hacer
valer derechos provinciales que se verían afectados
nuevamente por falsas promesas. |