| |
NOTAS
DE OPINIÓN
Innecesariedad de un nuevo banco estatal
La
primera pregunta que debemos hacernos es sobre la
necesidad de la creación de un nuevo banco estatal de la
provincia. Y para responderla debemos analizar los
objetivos que dice tener el gobierno según el proyecto
enviado a la Legislatura, y que son los siguientes:
apoyar financieramente a pequeñas y medianas empresas,
emprendimientos industriales y de servicio, proyectos de
investigación y desarrollo tecnológico, y programas de
exportación promovidos por la provincia.
Como podremos ver, ninguno de esos supuestos objetivos
necesita de la creación de un banco estatal para poder
lograrlos.
Para ello se pueden implementar las siguientes medidas:
1) Modificar el funcionamiento del Fondo para la
Transformación, que podrá analizar los proyectos de
inversión, licitando con la banca privada su
financiamiento, y subsidiando la diferencia de tasa
entre la bancaria y la establecida por el fondo.
2) Impulsar Mendoza Fiduciaria para la captación de
fondos y financiamiento de proyectos.
3) Utilizar mecanismos de captación de fondos a través
de bonos, títulos, cédulas hipotecarias, garantías
recíprocas, etc.
Con la cantidad de bancos existentes, y las actuales
herramientas legales y financieras con que cuenta la
provincia, todos los objetivos pueden lograrse a un
costo mucho menor, y sin asumir el riesgo que implica
volver a insistir con viejas recetas ya fracasadas.
La improvisación siempre está presente
La forma utilizada para efectuar el lanzamiento del
proyecto, demuestra una vez más que el manejo
improvisado de la cosa pública, la falta de consulta
previa, y la utilización mediática de temas de alto
impacto social, parecen ser la obsesión de este gobierno
que pone marcha y contra marcha, y sigue utilizando el
método de prueba y error como si todos fuésemos cobayos.
Y, lamentablemente, en ocasiones, tal tendencia
oficialista es seguida por quienes se dicen opositores,
los que casi descaradamente buscan compartir con
argumentos nostálgicos los supuestos triunfos mediáticos
del gobierno, simplemente por no perderse la fiesta
populista.
¡Es un juguete muy caro, niño rico!
Sr. Gobernador, debemos ser muy claros con la
ciudadanía, y manifestarle en forma precisa que crear un
banco implica una inversión de dineros públicos que hoy
la provincia no tiene.
Debemos señalar que para que un proyecto de esta
naturaleza encuentre su punto de equilibrio y se deje de
perder dinero, deben transcurrir no menos de diez años
durante los cuales habrá que inyectar importantes sumas
de dinero de los mendocinos. Es decir, los aportes
saldrán del presupuesto provincial, lo que implica que
esos fondos no podrán ser utilizados para los verdaderos
problemas que hoy nos afectan.
Sr. Gobernador, como los dineros son escasos, no debemos
comportarnos como niños ricos a los que nada les ha
costado en la vida, sino como personas austeras y
honestas, con noción de cómo se manejan los dineros de
otros.
La enseñanza que nos dejó la historia
Si para algo sirve la historia, es para aprender de los
errores cometidos y no reiterarlos. Hoy puedo afirmar,
sin duda alguna, que la banca oficial ha fracasado
rotundamente y ha tenido como resultado la pérdida de
más de 1.000 millones de dólares, que deberemos pagar
todos los mendocinos.
Se utilizó en forma descarada el dinero de los
mendocinos para hacer frente al déficit operativo de los
bancos, con los que se financiaron la demagogia, el
populismo, y la corrupción de los funcionarios de turno.
No debemos dar a los gobernantes el rol de banqueros, en
el que han fracasado, sin que les cueste un peso a
ellos.
¿Quién gana? ¿Quién pierde?
En estos días hay muchos “empresarios” amigos del poder
que se frotan las manos previendo la fiesta que
seguramente vendrá. Algunos intentarán, como antaño,
beneficiarse con créditos que no pagarán otra vez, y
otros pretenderán ser beneficiarios directos de una
fiesta a la que no alcanzaron a llegar.
Seguramente hay “políticos” que también se están
frotando las manos, ya que podrán manejar nuevamente
importantes sumas de dinero con las que “ayudarán” a sus
amigos y obtendrán sus beneficios en tan peculiar
negocio.
Los que seguro no ganarán son los supuestos
destinatarios de los beneficios: es el pueblo entero el
que ya perdió una vez, y perderá de nuevo, ya que los
manejos descriptos anteriormente terminan profundizando
las diferencias sociales, porque se da la plata del
pobre al rico, que no la devuelve.
Si queremos hacer una verdadera política de corte social
y defender a los pobres y a la clase media, debemos
impedir que se vuelva a crear un banco oficial que
volverá a beneficiar a unos pocos, perjudicando a la
gran mayoría. Ésa es la mejor manera de evitar que
generaciones futuras tengan que pagar los efectos de una
fiesta de la que no participaron, cuando aún no se pagan
las consecuencias de la fiesta anterior. |
|